Las laderas del Parnés


Descubre a través de las aventuras de Andrón la Atenas de finales del siglo VI AC y asiste al nacimiento de la democracia. Andrón viajará a Tracia, participará con Darío, el rey de Persia, en su campaña Escita, Derrocará al tirano de Atenas y finalmente luchará contra el malvado rey de Esparta Cleómenes.

Delfos, en Fócide, era la ciudad sagrada del mundo griego. Miles de peregrinos visitaban diariamente el famoso oráculo de Apolo, hombres provenientes de puntos tan lejanos como el sur de Italia, la lejana Sicilia, las colonias de Tracia y el Mar Negro, hombres de todas las ciudades griegas del mundo acudían al oráculo para recibir la aprobación del dios en cualquier proyecto trascendental.
La vía sacra unía la ciudad de Delfos con el templo donde residía la Pitia, vehículo trasmisor del dios Apolo , esta vía estaba engalanada a sus lados por incontables monumentos votivos de las diferentes ciudades, también, entre monumento y monumento , había multitud de tenderetes con mercaderes que proveían de todo lo necesario a los miles de visitantes diarios, animales para los sacrificios al Dios, recuerdos y regalos de la visita al santuario de Delfos, estatuas de Apolo de todos los tamaños, bebidas y alimentos de todo tipo. La ciudad de Delfos vivía del templo, todo en esta ciudad giraba en torno al oráculo.
Dos peregrinos esperaban pacientemente su turno en la vía sacra, el más bajo, de unos 30 años se acercó a uno de los innumerables tenderetes y compró unas bestias para el sacrificio, pagó con tetradracmas atenienses - te veo emocionado y muy excitado mi querido amigo- le dijo este hombre a su acompañante en un pulcro dialecto ático , mientras le daba las correas de las bestias que acaba de comprar - sí, lo estoy, ¡esto es maravilloso!- respondió el joven acompañante, de unos 20 años, visiblemente más alto y fuerte.
-Se nota que es la primera vez que vienes, ya te he dicho que todo esto es un ritual, ya te conté lo que es el oráculo- añadió el más bajo
- Creo que la voz de Apolo, de una forma o de otra, al final siempre se hace oír- respondió el más joven
-Bueno, es una forma de verlo, añadió burlonamente el mayor.
La cola iba avanzando y por fin pudieron apreciar la leyenda que había en el pórtico «conócete a ti mismo», entraron en el templo, los peregrinos se despojaron de sus capas y las entregan a un sacerdote. Continuaron con el sacrificio de las bestias al dios, pasaron a una celda contigua, allí, entre la penumbra, se apreciaba una figura femenina iluminada por una luz rojiza proveniente de una grieta del suelo, esta no cesaba de emitir vapores con un fuerte olor a azufre que impregnaba toda la celda.
-Haz tu pregunta al dios, añadió majestuosamente el sacerdote.
El hombre más bajo dio unos pasos hacia la Pitia y añadió -¡oh Apolo!, acepta mi sacrificio como signo de mi devoción, muéstrame el camino correcto en Tracia- todo estaba en silencio, este se rompió por unos balbuceos de la Pitia, el hombre más joven miraba crédulo a la Pitia y observaba como el sacerdote tomaba notas del galimatías - acompañadme- añadió imperativamente el sacerdote, los dos hombre se giraron siguiendo al sacerdote cuando un grito los dejó paralizados,- ¡Tú, joven, el más alto, escucha mis palabras !, COMERÁS LA FRUTA PROHIBIDA, VIAJARÁS CON UN DIOS MÁS ALLÁ DEL FIN DEL MUNDO, BEBERÁS LA SANGRE DEL MONSTRUO Y TE QUITARÁS LA CADENA DE HIERRO.

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Copyright © Manuel Lara Coca.

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